Publicado por:
Borja Villaescusa
19/7/15
Como alguno ya habrá intuido, vamos
a
hablar de transgénicos… Oh no! Peligro! Huyamos! Muerte! Pues nada más
lejos de la realidad. Vamos a intentar explicar de la forma más sencilla
posible qué es un transgénico y qué peligros y consecuencias puede
tener para los seres humanos.
Técnicamente
hablando, un organismo transgénico es un organismo al que mediante
ingeniería genética se le han clonado genes de otro organismo. Esto
suena muy mal mejor no sigo leyendo. Para que todos lo entendamos, un transgénico es un ser vivo (animal, planta, bacteria) al que le han dado una característica que antes no tenía. Esta característica suele ser propia de otro ser vivo aunque también puede ser una característica elaborada en el laboratorio.
Seguramente os suene un poco el tema de la multinacional americana Monsanto, ¿verdad? Esta empresa de biotecnología se dedica a investigar sobre productos agrícolas que sean capaces de tener una mayor producción que los se cultivan habitualmente, ya que pueden ser resistentes a sequías, enfermedades producidas por los insectos, etc. Sí, Monsanto hace cultivos transgénicos. Ahora es cuando empieza la guerra.
Uno de los cultivos que más años lleva utilizando esta empresa es el maíz. Este tipo de maíz tiene la capacidad de ser resistente al ataque del taladro del maíz,
un insecto que destruye las cosechas del mismo. Esto supone que las
cosechas de maíz sean más productivas y que los agricultores puedan
obtener mayores beneficios. Eso sí, si compras las semillas a Monsanto
te compremetes a comprarlas cada año y a no poder guardarte una parte de
la cosecha para replantarla como se ha hecho siempre. ¿Pero qué clase
de mafia es esta? Seguramente a más de uno le esté subiendo el azúcar
así que es libre de dejar la lectura cuando prefiera.
La empresa reconoce que sus semillas modificadas son más caras que las habituales
y además te hacen firmar un contrato para que las compres cada año,
hasta que dure el contrato.También es cierto, que desde el principio
ellos te dan a elegir entre sus semillas y las de toda la vida, y
afirman que los agricultores cogen las suyas porque desean más
producción.
Un caso que a lo mejor os suena sobre este tema es el de un agricultor de Estados Unidos que fue denunciado por la empresa
por replantar parte de esta cosecha modificada. Ganó la empresa
alegando incumplimiento de contrato por parte del agricultor. Este
alegaba que sus tierras eran tan pequeñas que si tuviera que comprar las
semillas todos los años se arruinaría. La empresa se defiende diciendo
que sus investigaciones cuestan millones de dólares y que por eso
necesitan establecer el cobro de las patentes posteriores.
Con todas estas polémicas encima de la mesa, todavía quedan más. Los agricultores más ecologistas dicen que estos cultivos alteran la biodiversidad de sus cultivos porque crecen tanto que desplazan las demás cosechas. Que son un negocio porque no se pueden replantar.
Seguramente
muchos estéis a favor de esto último, tanto es así que el único país de
Europa donde estos cultivos de maíz se llevan a cabo con normalidad es
en España. Hasta el día de hoy, se ha comprobado con numerosos estudios
que este maíz no supone ningún peligro para la salud humana ni para el campo. ¿Por qué entonces otros países los han prohíbido? Pues cada uno tendrá sus razones.
Actualmente, Monsanto está desarrollando, también en España, nuevos cultivos transgénicos como el tomate, el pepino, la sandía, entre otros. En el caso de los tomates, por ejemplo, se aumentaría en gran tamaño la producción y, por lo tanto, las exportaciones de este producto al resto del mundo, ya que los tomates son la cosecha que más se exporta. Estos tomates tendrían la capacidad de poder ser cultivados todo el año, en diferentes condiciones de humedad y temperatura, lo que facilitaría su plantación en varias zonas de la Península, además de poder conservarse varios días para permitir su transporte a otros países, todo esto conservando el sabor y las propiedades del tomate natural.
Pues yo ni loco me como esos tomates, pues ¿y por qué no? Si supieras que la mayoría de los medicamentos que te receta el médico son transgénicos, ¿dejarías de medicarte cuando lo necesites? Es que son cosas distintas. ¿Por qué son distintas? Ah ya, que en una pastilla no puedes ver nada raro y te la tomas igualmente. Oh espera, que en los cultivos modificados tampoco puedes ver nada extraño, bueno sí a lo mejor los ves sin manchas o sin agujeritos porque algún bicho les haya dado un bocado. Vaya que tonto soy, se me olvidaba que los tomates naturales con manchas nadie los compra...
Para quien todavía esté obcecado en la maldad de los transgénicos, le diré que los agricultores pueden salir ganando tanto en producción como en ahorro de fertilizantes, abonos, etc. Que, por cierto, estos también contaminan el suelo y las aguas subterráneas que bebemos y a nadie parece importarle.
Además, para que un cultivo de estas características vea la luz se necesitan de 6 a 11 años de investigaciones y controles de todo tipo que aseguren que son 100% seguros. Incluso una vez plantados deben estar en áreas controladas para evitar cualquier problema que pudiera existir. Seguro que otras cosas que coméis no son tan seguras ni de lejos.
Ojo! No digo que todo lo que comemos no haya pasado sus controles... espero porque si no me da que los transgénicos serían lo más seguro que llevarse a la boca.
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